lunes, 12 de enero de 2015

Diarios


Un nuevo comienzo


Lunes 6 de octubre del 2014

“Un docente no deja margen a lo inexorable, lo transforma en posible.”
Nuevamente me encuentro inmersa en una satisfactoria experiencia, mis prácticas. Esta vez la escuela a la que fui asignada fue la primaria Emilia Amador de Robertson,  ubicada en la colonia jabalíes de Mazatlán Sinaloa. Siendo hoy mi primer día, admito sentía entusiasmo y nervios lo que invadía mi mente, no podía dejar de preguntarme: ¿Cuáles serán las  cosas nuevas que aprenderé gracias a mis alumnos? ¿De qué forma podría ganarme su confianza y permitirme que nuestras experiencias crezcan? ¿Cómo puedo ser  mejor para ellos día a día?
Anteriormente ya me había tocado visitar la escuela y el grupo que me fue asignado,  tengo la fortuna de tener un grado con el cual nunca he experimentado, el grupo de cuarto grado.
Desde la primera vez que conocí la escuela, no pude evitar quedar asombrada por lo grande y hermosa que es, y más aun por todo lo que la escuela tiene, creo que nunca me había tocado una escuela que considere estuviera tan completa como esta.
La jornada escolar comenzaba y no parecía que todo fluiría como  un “típico lunes”, al menos no para mí, ya que estaba por experimentar una nueva etapa que me llenaría de nuevos saberes.
Enseguida de dar el timbre, los alumnos se formaron para rendir homenaje a la bandera, algo que se lleva a cabo cada lunes, con ello se involucraron participaciones de alumnos e información que los llevó a ponerse al día en cuanto a actividades brindadas por parte del director y algunos maestros. Si bien, algo que llamo mucho mi atención, fue la forma en que los niños se encontraban atentos a los honores y a participaciones de sus compañeros, al igual que su forma de organización, supongo que los maestros tienen mucho que ver en esta disciplina de los alumnos, después de esto vinieron algunos reconocimientos a los salones de clase por disciplina, limpieza y participación, lo que definitivamente me puso a reflexionar sobre como la escuela influía de cierta forma en el comportamiento con el que los alumnos crecen y se desenvuelven cada día, nunca había estado en una escuela donde se preocuparan tanto por detalles de este tipo ni mucho menos que reconocieran la labor de los alumnos, apreciando su participación y motivando a ser mejor. ¡Creo que en estas prácticas me llevaré gratas sorpresas!
A partir de hoy considero que las clases dan un giro inesperado, pues los alumnos ahora tienen en su salón de clases a alguien que de cierta forma es desconocida para ellos, y por lo tanto puede alterar su rutina de aprendizaje, espero que mi presencia genere algo bueno en cada uno de ellos.
Al regresar al salón de clases todos me miran como preguntándose: ¿Quién puede ser esa persona que estará con ellos las próximas dos semanas?, ¿Será regañona? Alcancé a escuchar en voz baja cerca de donde me encontraba, Así que después de que el profesor me presentó ante los alumnos, se me ocurre hacerlo de nueva cuenta yo misma, expresando mi nombre, de donde era, y  lo que pretendía hacer, claro siempre y cuando ellos me permitieran hacerlo. Todos quedaron asombrados cuando exprese que vivía lejos de Mazatlán, y enseguida comenzaron a cuestionarme sobre algunas cosas graciosas de mi municipio, y de estudiar en otro lugar lejos de tu hogar.
Fue casi de inmediato la sensación de compatibilidad, por llamarlo de esa forma, que se genero entre el grupo y yo, en ese momento y aunque había pasado poco tiempo de conocernos, me sentí por primera vez incluida en el salón de clases.
Momentos después de la situación, el profesor inicio sus clases con español, y para mi sorpresa algunos de los alumnos a pesar de que nuestra presentación había sido reciente, comenzaron a pedirme ayuda para realizar su trabajo.
Así fue como transcurrió el tiempo antes de salir a recreo, los alumnos a pesar de su algarabía existente, (pues el profe me expresaba con anterioridad, “son niños, y los niños trabajan haciendo ruido”), llevaban a cabo sus ejercicios.
Mientras rodeaba el salón de clases no podía dejar de darme cuenta de todos los materiales con los que el aula  contaba, sumándole lo amplio y cómodo que estaba para los alumnos, imágenes, carteles, mapas y dibujos realizados por ellos mismos era lo que adornaba el salón de clases, una pequeña biblioteca de aula perfectamente bien organizada y qué decir de su buen acondicionamiento de aire, no cabe duda que cuentan con muchos beneficios para poder llevar a cabo su aprendizaje.
Dan el timbre de recreo y los niños emocionados salen a jugar un rato, mi prioridad es conocer un poco de lo que hacen ellos en recreo y sin duda indagar un poco más  en las cualidades y desventajas con las que pudiera encontrarme en esta nueva escuela.
Al dar un paseo por la escuela me doy cuenta de cosas que al principio pasaba por alto, como enterarme que la primaria es de tiempo completo y que cuentan por lo tanto con una cocina perfectamente equipada para alimentar a los alumnos, al igual que con una biblioteca, sala de medios y aula USAER. Sin duda el espacio y buen mantenimiento de la primaria la hace ver aun con más reconocimiento ante sus visitantes.
Después del timbre del recreo los alumnos corren a formarse afuera de su salón de clase, ¡Esta escuela no deja de impresionarme! Es mi primer día y ya formo en mi mente imágenes de cómo me gustaría que la escuela en la que trabajara en algún futuro tuviera muchas características similares a esta.
Los niños se meten al salón y enseguida mis alumnos son llamados para educación física, y  solo pasaba por mi mente el no dejar pasar esta oportunidad para conocerlos más, ya que en mis visitas anteriores donde la intención era que el profesor me diera contenidos, no pude evitar darme cuenta de algunos alumnos que tenían necesidades educativas especiales, pues me encontré con el caso de una alumna que a pesar de su dificultad motriz, era impresionante su forma de ver el mundo.
Al estar interactuando con los niños en la cancha me acerque a ella para jugar un rato ya que no podía realizar las mismas rutinas que sus compañeros, pues con ella el profesor trataba de adecuar la dificultad del ejercicio. Casi de inmediato la niña me dejo ver las grandes ideas que tiene, y que su dificultad no le impide dejar de soñar en grande, no encuentro palabras para describir lo que en ese momento sentí, solo sé que podríamos aprender mucho juntas. Joselyn es su nombre, y aunque sé que no debería plasmar su identidad, es inevitable no emocionarme al querer dar su ejemplo.
La clase de educación física termino y regresamos al salón de clases, el profesor me pregunto si tenía planeada alguna actividad para hoy pero se me hizo prudente primero conocerlos un poco mas antes de querer “aventarme a lo desconocido”, así que el profesor continúo con su plan de trabajo, viendo ahora la asignatura de matemáticas.
Después de un rato conviviendo y conociendo a los alumnos me di cuenta de que en ese salón de clases se presentaban casos tan extraordinarios como los de joselyn, y me llenaba de satisfacción el no poder ocultar querer seguir conociéndolos, hacer que me tuvieran confianza y sobre todo que vieran en mi una persona que así como su maestro, también podría ayudarlos.
La hora de salida se acercaba y para mi alegría algunos alumnos ya me tomaban en cuenta como su maestra. Lo que me hacía sentir en ese momento como alguien realmente especial, y entusiasmada por mostrarles lo mejor de mí.
Ya estando a punto de retirarme del salón de clase, joselyn se acercó y me regaló una nota donde expresaba su agradecimiento por jugar con ella, diciéndome que estaba ansiosa por que regresara el día de mañana  y compartiera más momentos a su lado.
Y así de esta forma tan entusiasta, alegre y soñadora, fue que termino mi primer día de prácticas en esta escuela que en tan solo unas horas me ha mostrado más que muchas otras, dejándome claro  que la intención que deberíamos tomar en cuenta es siempre  dejar huella en una persona así tengas minutos de convivir con ella, pues la función de un docente no es comprar sonrisas sino dibujarlas




















La carta de Heidi

Martes 14 de octubre del 2014

“Lo he dicho en otras oportunidades y lo reafirmo: la búsqueda de una vida más humana debe comenzar por la educación.” (Ernesto Sábato)
Al llegar a la primaria mi primera reacción es dirigirme hacia Lety, la alumna que el día anterior había perdido su bolso en la clase de educación física con el propósito de saber si había tenido algún problema con sus papás por tal hecho, o si habían encontrado la bolsa.
No pude evitar sentir un gran alivio cuando me comentó que la bolsa la tenía una alumna de otro salón y que la pudieron encontrar a tiempo antes que la niña se la llevara sin saber de quién era. Me quede sorprendida al escuchar esto, pues yo me había dado a la tarea de ir a preguntar salón por salón con el objetivo de encontrarla, Lety me confesó que la alumna tuvo problemas por no decir que había tomado la bolsa sin permiso, pero que afortunadamente ya estaba de nuevo en sus manos.
La jornada del día comenzó, pasamos al salón de clases y nuevamente la maestra de ingles inicio el día, sé que no es mi deber juzgarla, pero ¿acaso esta maestra odia lo que hace?  Desde la semana pasada me he dado cuenta de la forma tan grosera con la que les habla a los alumnos, me hace pensar que aparte de tener poca paciencia, en realidad solo está allí por cumplir con una obligación y no con el propósito de aportar conocimientos a los alumnos. Siempre me han dicho que tomes de un maestro la bueno y trates de mejorarlo o en su caso, te bases en el mal ejemplo para tener en claro como NO quiero ser en mi futuro como docente.
La clase concluyó y era mi turno de darle continuidad al proyecto del croquis en español, que los días anteriores el profesor había dado a conocer a los alumnos, ya había acordado con el maestro sobre hacer el producto final con los alumnos, me sentía emocionada pues me había preparado con anterioridad con unos grandes dibujos de croquis hechos en grande para trabajar con los alumnos, la actividad consistía en dividir a los alumnos en equipos, en los cuales se guiarían mediante una fichas que les iba otorgando donde se planteaba un destino, el cual tenían que plasmar su trayectoria y ubicar puntos de referencia en el croquis que les tocaba. La actividad fue todo un éxito pues los niños estaban emocionados por ser el primer equipo en concluir exponiéndome su trayectoria una vez concluido el trabajo.
Confieso me sentía muy bien al darme cuenta que la actividad resulto, pues temía fallar o que los alumnos no colaboraran en la clase, que afortunada me sentí.
Al terminar la actividad los alumnos salieron a recreo, yo salí a jugar un rato con ellos, pues les había prometido eso si se portaban bien en la clase de hoy, es algo que me encanta hacer y que me permite conocer otras habilidades de los alumnos.
Regresando a las clases el profesor continuo sus clases con matemáticas, aunque la mayoría de los niños son muy agiles para las matemáticas había otros en cambio que como a muchos, las matemáticas se les dificultaban mucho. Tal fue el caso de Heidi, una alumna con un fuerte problema de déficit de atención, la mayoría del tiempo se la pasa dando vueltas al salón, o pidiendo permiso para ir al baño con tal de no estar poniendo atención a las clases.
El día de hoy la niña se acerco a mí, pidiendo mi ayuda para realizar algunos problemas que el profesor les había planteado, sin dudarlo me senté junto a Heidi para apoyarla en su trabajo y luego de un rato logro terminarlo, la alumna al igual que yo se sentía muy feliz de haberlo realizado, pues el profesor tenia rato llamándole la atención.
Al ver su cara cuando el profesor le reconoció el trabajo me hizo recordar el propósito que tengo en este salón de clases: dar lo mejor de mí para ayudar  y guiar a los alumnos al conocimiento. Me agrado ser parte de este proceso de Heidi.
La hora de salida llegaba y mientras yo me preparaba para irme Heidi hacia algo en su cuaderno, al despedirme de los alumnos la niña se acerco a mí, dándome una carta donde me agradecía el haberla ayudado el día de hoy, en ese momento sentí una gran emoción, pues fui una ayuda para ella, y eso me lleno de satisfacción.
Estos sucesos son los que considero le dan valor a la profesión, es algo que me lleva a enamorarme más de lo que me gusta hacer. Gracias a ella el día concluyó aun mejor de lo esperado, y me hizo sentir esa persona que puede ocasionar un cambio bueno en su aprendizaje.























Caminemos juntos hacia el arcoíris

Viernes 17 de octubre del 2014

Toda etapa llega a concluir en algún momento, y eso sucedería hoy pues fue mi último día de mis prácticas, confieso me invadía la melancolía al pensar que mis días habían concluido, recordando los días anteriores pude darme cuenta de todo lo que aprendí gracias a esos niños, de cómo sus pequeños mundos cambiaron la forma de ver el mío.
No podía retirarme sin antes dar por terminadas mis actividades en el grupo, así que decidí finalizar con el contenido de historia, ya que anteriormente les había dejado una tarea para su realización, llevar una receta donde el ingrediente principal fuera el maíz, me sorprendió el darme cuenta que a pesar de que tenía varios días que había dejado esa actividad de tarea, todos los niños la llevaban.
La actividad consistía en la realización de un cartel, por equipos los alumnos decidirían de cual comida podrían diseñar un cartel con la finalidad de hacer ver la importancia del maíz.
Pude darme cuenta de que a los alumnos les gusto la actividad, pues estaban muy contentos coloreando y dibujando en su respectivo trabajo.
Note la  gran cantidad de talento que algunos niños tenían para dibujar, que agradable pensé.
La actividad finalizo justo al timbre de recreo, como era mi ultimo día organice a los alumnos para jugar en la cancha de la escuela, para así aprovechar un rato más de su convivencia, después de un rato de risas algunos alumnos se acercaban a decirme que me echarían de menos, ¡acababan de conocerme y ya me echarían de menos! LA FELICIDAD ME INVADIA, al mismo tiempo la tristeza al darme cuenta que también yo los extrañaría.
Regresando de recreo los alumnos fueron llamados por el maestro de educación artística pues habían estado ensayando para un festival del 20 de noviembre, ¡estos niños no dejan de sorprenderme! Los alumnos que presentaban mas hiperactividad en el salón de clases eran los protagonistas del baile, pues ese habilidad la desarrollaban muy bien, luego de un rato de diversión al estar presente en su ensayo regresamos nuevamente al salón de clases, la hora de salida se aproximaba y algunos niños cada rato me preguntaban, ¿YA SE VA A IR MAESTRA? No se vaya decían algunos, la vamos a extrañar mucho me expresaban con una voz llena de sinceridad, en ese momento me llenaba de satisfacción haber formado parte de aquel gran grupo de alumnos, AHORA MIS ALUMNOS, el profesor me dirigió una palabras delante de los niños, reconociendo mi trabajo, me dijo que la muestra de que mi colaboración había sido exitosa se reflejaba en la manera en la que los alumnos me expresaban que les haría falta, en ese momento lagrimas de felicidad me motivaron a continuar creyendo que soy muy afortunada al estar en este camino, pues que mayor alegría que poder aportar tu pequeño granito de arena para que otros aprendan algo bueno de ti.
Decidí quedarme un rato mas del horario normal, pues quería pasar un rato mas disfrutando con mis niños, en ese momento descubro que la felicidad de encontrarte en el lugar indicado haciendo lo correcto no tiene límites.
Me llevo un sinfín de aprendizajes gracias a estas prácticas, esperando pronto regresar con estos niños que en tan poco tiempo me han ensenado tantas cosas.






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